Desde muy joven, Abran Pacheco desarrolló la habilidad de trepar los árboles más altos de la Amazonía. A sus 62 años continúa subiendo con la misma destreza para cosechar aguaje, fruto que se ha convertido en su principal fuente de sustento en los bosques de Madre de Dios
“Es uno de nuestros pioneros y, a pesar de su edad, escala mejor que cualquier joven. Tenemos tres personas que se dedican principalmente a escalar las palmeras y siempre nos están enseñando a todos los demás”, comenta su hijo, David Pacheco, actual presidente de la Asociación de Palmicultores San Juan (Palsamad).
Palsamad es una asociación que fue fundada en el 2004 por iniciativa de Abran Pacheco y Severo Centeno, surgió como respuesta al reconocimiento del valor ecológico y económico de los aguajales en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata. Desde el 2011, la asociación reúne a 23 socios comprometidos con la conservación de humedales y el aprovechamiento sostenible del aguaje, fruto emblemático de la Amazonía.
Se encuentran ubicados en el sector de San Juan, en el kilómetro 73 de la carretera interoceánica, Palsamad cuenta con una planta de procesamiento de pulpas de aguaje y, ha diversificado su producción incorporando furtos amazónicos como el asaí y el copoazú.
La época de mayor producción de aguaje se da entre noviembre y diciembre, meses donde los socios se adentran en los bosques para iniciar la temporada de recolección. En un mes pueden lograr cosechar hasta una tonelada del fruto que, luego se somete a un proceso de maduración, lavado, pelado y triturado para obtener la pulpa que luego comercializan en diversos puntos de la región.
Superando barreras para garantizar la calidad
Durante años, la asociación enfrentó una limitación crítica: la falta de agua potable para el procesamiento de los frutos. Para cumplir con los estándares sanitarios, debían trasportar agua en carguero desde Puerto Maldonado, incurriendo en altos costos logísticos y riesgos, como el accidente que sufrieron en una de estas travesías que, por suerte, solo dejó pérdidas económicas.
El 2024, motivados por el equipo técnico de AIDER y SERNANP, Palsamad participó en el fondo concursable “Emprendedores por Naturaleza de la Reserva Nacional Tambopata y el Parque Nacional Bahuaja Sonene”. El proyecto presentado fue uno de los seis ganadores, permitiendo la implementación de un sistema de tratamiento de agua que garantiza la potabilidad requerida para sus procesos.
La instalación de una torre de concreto para captación y almacenamiento, junto con un sistema hidráulico de potabilización, ha transformado la operatividad de la planta. “Ahora optimizamos tiempo, tenemos menos gastos económicos y contamos con agua potable para nuestros procesos, lo que mejora la calidad de nuestros productos”, expresó Pacheco.
Impacto ambiental, económico y social
Esta mejora no solo asegura la inocuidad y calidad del producto final, sino que fortalece la sostenibilidad económica de la asociación, protege los ecosistemas locales y refuerza el compromiso de la asociación con la conservación y el desarrollo responsable.
La experiencia de Palsamad demuestra que el trabajo articulado entre comunidades locales, organizaciones aliadas y el Estado puede generar soluciones concretas para los desafíos del aprovechamiento sostenible en la Amazonía.
Sobre el contrato de administración
El contrato de administración de la Reserva Nacional Tambopata y el Parque Nacional Bahuaja Sonene, es una co-gestión entre SERNANP y AIDER, que tiene como propósito la gestión sostenible de las Áreas Naturales Protegidas, la protección de la biodiversidad y el desarrollo de las poblaciones que viven en y del bosque.