Cuando llegó a Madre de Dios, Estanislao Huamaní Huacho no imaginó que esa sería la región que lo acogería los próximos veinte años de su vida. Es originario de Apurímac y vivió largos años en Arequipa, pero el clima tropical amazónico y su vasta vegetación hicieron que la selva se convirtiera en su hogar, un hogar que hoy protege a través de la agricultura sostenible.
Hace más de diez años empezó su labor como agricultor en el centro poblado Jorge Chávez, distrito de Tambopata. Su aprendizaje inicial fue a pulso, basado en la intuición y la exploración. El terreno que había adquirido era amplio, pero estaba degradado por la agricultura migratoria practicada durante años por los antiguos dueños.
“Cuando llegué a este sector el predio se veía como deforestado, era pura purma porque se había trabajado con agricultura extensiva y no producía nada”, relata Estanislao.
El cambio climático complicaba aún más la recuperación de los suelos. Sin embargo, la persistencia y el trabajo conjunto con organizaciones aliadas como SERNANP y AIDER lo llevaron a encontrar en la agroforestería una alternativa sostenible distinta a los monocultivos convencionales. Este sistema, que integra cultivos agrícolas y forestales, imita la dinámica de un bosque y mejora la calidad del suelo.
Recuperación de suelos
“Actualmente tengo 7 hectáreas de cacao, 5 de yuca, 1 de plátano, además de árboles maderables que también he sembrado para que hagan sombra y, con los años, tener más diversificado mi predio”, sostiene Huamaní al describir su parcela.
El proceso ha sido arduo, pero no solitario. A través de capacitaciones, pasantías y asistencias técnicas, Estanislao ha fortalecido sus conocimientos. “Los técnicos agroforestales de AIDER vienen a mi parcela para apoyarme con el mantenimiento del cacao y me he sentido a gusto con eso porque nos enseñan cómo tener buenas prácticas en el manejo de nuestros cultivos”, añade.
La recuperación de suelos degradados se logra con prácticas agroecológicas como la reforestación con especies nativas, la rotación de cultivos y la agroforestería. Estas estrategias permiten mejorar la fertilidad, diversificar ingresos y aumentar la resiliencia frente al cambio climático.
Pionero cooperativista
Hace ocho años, Estanislao y otros agricultores decidieron organizarse para vender sus productos sin intermediarios. Así nació la Cooperativa Agraria de Servicios Múltiples Tambopata Candamo (Coopaser), que en 2021 exportó por primera vez 25 toneladas de cacao orgánico al mercado europeo.
Hoy Coopaser reúne a más de 130 socios y se convirtió en la primera cooperativa de Madre de Dios en obtener certificación orgánica. “Este año estamos empezando con la producción, pero ya he cosechado un promedio de 150 baldes de cacao en baba que voy a entregar a la cooperativa. Esto representa cerca de 900 kilos de cacao”, explica Estanislao.
Retorno de fauna
La recuperación del bosque no solo ha dado frutos económicos. También ha permitido el regreso de la fauna silvestre a su parcela. “En mi terreno me he encontrado con jaguares, venados, sachavacas, añujes, motelos y otros animalitos que he visto correr por ahí”, relata con orgullo.
El monitoreo de estas especies se realiza con cámaras trampa instaladas en puntos estratégicos. La diversidad de árboles y cultivos ofrece alimento y refugio, favoreciendo un equilibrio ecológico que fortalece la biodiversidad.
Un sueño de turismo sostenible
Gracias al cacao y otros cultivos, Estanislao sostiene los estudios universitarios de su hija. Pero su mirada va más allá: sueña con implementar un sendero interpretativo que reciba a turistas interesados en aprender sobre sistemas agroforestales, especies forestales y la fauna amazónica.
“Para mí el campo es un lugar de regocijo, calma y hogar, el cual me da una mejor calidad de vida”, afirma.
Contrato de Administración
El contrato de Administración suscrito entre el Estado Peruano a través de SERNANP y AIDER, promueve actividades para la conservación de los bosques, su biodiversidad y la mejora en la calidad de vida de las poblaciones que viven alrededor de las áreas naturales protegidas (ANP). Todo esto se realiza por medio del monitoreo biológico, promoción de la investigación y servicios ecosistémicos en la Reserva Nacional Tambopata y Parque Nacional Bahuaja Sonene en Madre de Dios.